Se define la cultura inclusiva como aquella centrada en “crear una comunidad segura, acogedora, colaboradora y estimulante en la que cada uno es valorado, como el fundamento primordial para que todo el alumnado tenga los mayores niveles de logro. Pretende desarrollar valores inclusivos, compartidos por todo el profesorado, el alumnado, los miembros del consejo escolar y las familias, que se transmitan a todos los nuevos miembros del centro educativo” (Booth & Ainscow , 2002, p.16).
La
inclusión es un concepto teórico de la pedagogía que hace referencia
al modo en que la escuela debe dar respuesta a la
diversidad cultural. Estamos contribuyendo a los niños, que tienen el
derecho a recibir una educación que les permita aprender a ser y a vivir juntos
desde la plena convicción del respeto a su identidad y de las personas que les
rodean a través del ejemplo que los mayores, familiares, docentes y
autoridades, todos aportamos con la construcción de la cultura, desde una
tradición y costumbre de una comunidad.
Los sistemas
escolares son hoy más diversos que nunca. La amplia cobertura de la
escolarización ha dejado de manifiesto pluralidades étnicas, culturales,
religiosas, sexuales y/o físicas dentro de las escuelas, las cuales se
encuentran potencialmente más vulnerables a sufrir situaciones de
discriminación y segregación. En ese sentido, es un desafío ético y social dar
respuesta a la diversidad no solo en la escuela, sino en la sociedad en su
conjunto. En este desafío, la educación inclusiva asoma como la opción más
auténtica para minimizar barreras y reducir la exclusión del sistema educativo.
Desde esta perspectiva, la inclusión educativa se entiende como el proceso que
asegura el acceso, la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes
vulnerables a ser sujetos de exclusión, no solo aquellos con discapacidad o
categorizados con necesidades educativas especiales (Unesco, 2017).
La cultura
inclusiva tiene que ver con dos procesos como: la experiencia de pertenecer y
formar parte de una comunidad, el reconocimiento y la valoración de su propia
identidad, cada persona es valiosa y diferente, así mismo en su propio ritmo de
aprendizaje. (Furman, 2003, p. 4).
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
Valdés, R., López
V., Jiménez, F. (2019). Inclusión educativa en relación con la cultura y la
convivencia escolar. En: Educación y Educadores, 22 (2). pp. 187-211.
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